10 de febrero de 2008

El boom cordobés de los biocombustibles


Los biocombustibles no son un invento nuevo. El biodiesel nació a la par del motor “gasolero”. Al principio, el alemán Rudolf Diesel (1858-1913), inventor de este motor, utilizó aceite de maní y de palma como combustible. Las naftas “bio”, producidas a partir de vegetales, hacen furor en el mundo, en el país y particularmente en Córdoba. De hecho, el Gobierno provincial desea que se instalen 35 plantas de biocombustible antes del 2012, con una inversión de 120 millones de pesos.
¿Por qué los agrocombustibles están de moda? Los empresarios han visto un buen negocio: sustituye un producto que se está acabando (las naftas fósiles), por el momento tiene muy buena prensa porque se la promociona como un producto “verde” y Argentina es un vergel de soja y maíz (algunos de los vegetales utilizados para su producción) entonces la idea es sumarle valor a las materias primas y exportarlo a precio dólar.
En Córdoba se investiga mucho sobre biocombustibles. Hay un planta piloto en la Universidad Tecnológica de Villa María, la Universidad Nacional de Río Cuarto tiene un laboratorio donde hace poco ocurrió una tragedia con seis muertos, la Universidad Nacional de Villa María tiene un proyecto similar, y en las universidades de la capital también se investiga bastante, por ejemplo, en Ciencias Químicas de la UNC desarrollan el “biojet”, combustible vegetal para aviones.
Y en Córdoba ya hay plantas funcionando como Bio4. La Secretaría de Energía de la Nación le asignó a esta empresa el 25% del cupo nacional de producción de etanol, que será destinado para el corte obligatorio del 5% en las naftas a partir de 2010, fecha que establece la ley para que las petroleras realicen las mezclas de combustibles.
¿Cómo se obtienen los biocombustibles? El biocombustible "súper" es el etanol, el alcohol etílico que utilizamos para curar heridas, sólo que con una alta pureza. Se obtiene de granos de cereales, caña de azúcar o remolacha. Científicos trabajan para destilarlo de la celulosa y de algas. En el caso del maíz, se transforma el almidón de las semillas en azúcares (hidrólisis a partir de agua, encimas y calor). Luego se fermenta con levaduras y bacterias. De la fermentación se obtiene el etanol puro al quitarle el agua remanente (como combustible, la pureza debe ser de más del 99,5% mientras que el de uso médico puede llegar hasta el 96%).
En tanto, el biodiésel es un éster, es decir una grasa. Se obtiene por esterificación: se mezcla un aceite vegetal con un alcohol (generalmente metanol) y soda cáustica como catalizador. Al cabo de un tiempo de reposo, se separa por decantación el biodiésel del subproducto glicerol. Para obtener el aceite vegetal de la semilla de soja, de colza o de otro vegetal (la palma, por ejemplo) se limpia y se lamina las semillas. Estas láminas facilitan la acción del disolvente, el hexano. Al rociarlo con hexano éste se combina con los aceites vegetales y forma la micela. Por destilación se separa el hexano del aceite. El hexano es una sustancia volátil e inflamable: muy peligrosa y la que causó el trágico accidente de Río Cuarto mencionado más arriba.
Lo de combustible verde está por verse. Se sabe que el CO2 es la principal causa del calentamiento del planeta. Cuando se utilizan naftas fósiles, los escapes de los autos liberan el CO2 que estaba retenido en el petróleo bajo tierra de donde se refinó el combustible. En cambio el CO2 de los biocombustibles proviene ya de la atmósfera. Las plantas (maíz y soja) lo capturan mientras crecen. En teoría, el balance es neutro porque se “reciclaría” el CO2 que ya hay en el ambiente, no se agregaría más. Todo muy verde hasta ahí. Sin embargo, hacer combustible requiere de combustible, para el caso del bioetanol a base de maíz se necesita 1 unidad de energía por cada 1,3 que se produce, en el biodiesel el balance es: por unidad de energía que entra, salen 2,5.
A su vez, los ambientalistas temen que por el boom de los biocombustibles aumenten las hectáreas de tierra cultivada. Esa tierra será arada por lo que se talarán árboles y se quitarán matorrales. Árboles y matorrales retienen carbono en su hojas, troncos y ramas que irá a la atmósfera. A su vez, más cultivos implican más fertilizantes y plaguicidas y más uso de maquinarias. Todo ello supone quemar más combustible y liberar más CO2 a la atmósfera.
Otra contra que le encuentran ambientalistas y políticos la dijo el presidente cubano, Fidel Castro: “Si se usa el maíz para biocombustibles, los más pobres se quedarán sin alimento”.
Un estudio reciente publicado en la revista Nature asegura que los biocombustibles empeoran el cambio climático. ¿No habría que poner los porotos en varias canastas? Esto es, desarrollemos biocombustibles, pero impulsemos energías más limpias aún como la solar, eólica y el tan anunciado hidrógeno.

Si no se cansó de leer esta entrada, le sugiero que lea este artículo de Sergio Federovisky en el suplemento Futuro de Página 12 donde se hace un análisis ambiental, económico y político de los biocombustibles. Imperdible. La imagen de arriba la robé de ese artículo.

2 comentarios:

Adrián Simioni dijo...

Excelente el blog. Es entretenido, claro y preciso. Estaría bueno usarlo en las escuelas. Muy buena la entrada sobre biocombustibles. Como a la mayoría de los temas planteados, un blog le queda chico. Interesante la entrada sobre ciencias sociales en Córdoba y el tema de Barañao vs. los teólogos.

maktub dijo...

Lucas,
Lei tu publicación sobre los biocombustibles, y es una de las pocas en Argentina que ponen enfasis en el analisis del impacto y en bajarle los decibeles a este nuevo invento "vernáculo".
Ya hace un tiempo tuve acceso a un informe preparado en USA sobre la "potencialidad" de este combustible mágico, y la verdad es que no lo termino de entender. Será que en argentina cualquier barco nos deja en Quilmes? Asi nos fuimos detras de cientos de albures y al final siempre quedamos los mismos para apagar la luz. Lo de la "gran viabilidad del biocombustible" en USA fue un disfráz que usó electoralmente la administración Bush, para subvencionar a los productores de maiz de IOWA. OJO! No todo lo verde es ecológico... Saludos.